martes, 15 de diciembre de 2009

A 160 años de la luz eléctrica en el teatro: la lámpara de arco


© Mauricio Rinaldi (texto)

Hacia 1850 todos los grandes teatros de Europa y América contaban con sistemas de iluminación a gas, los que en algunos casos convivían aún con iluminación de aceite. Pero, la innovación revolucionaria en la iluminación escénica se debió a la luz eléctrica. Ya en 1849 se había realizado un efecto luminoso con luz eléctrica: se trataba de una situación de amanecer producida por una lámpara de arco dentro de un reflector parabólico durante la representación de El Profeta, de Meyerbeer, en la Ópera de París. No obstante, este recurso fue utilizado sólo como un golpe de efecto ya que la iluminación eléctrica para la totalidad del escenario en los teatros llegaría 30 años después. También en 1849, se utilizó la luz de arco con un resultado exitoso en Electra, or the lost pleiade, en el teatro Her Majesty’s de Londres. El sistema de producción de luz eléctrica de arco voltaico fue rápidamente perfeccionado. En 1877 aparece un catálogo de las diversas luminarias para “la producción fenómenos físicos en el teatro” realizado por el entonces jefe de iluminación de la Ópera de París, J. Duboscq.

Básicamente, la luz de arco se produce cuando dos barras de carbón se enfrentan por uno de sus extremos, estando cada una de ellas conectadas a los polos de una fuente de energía eléctrica. Mediante la adecuada separación entre los extremos de las barras se produce el “salto” de un arco o chispa eléctrica de gran luminosidad. El desarrollo de la luz de arco fue posible por la invención de la fuente de energía eléctrica por parte de Alessandro Volta en 1800, la cual presentaba un flujo estable y continuo de energía. Con esta nueva fuente Sir Humphrey Davy, de la Royal Society de Londres, presentó públicamente en 1809 un arco de carbón. Sin embargo, esta fuente de luz no tendría aplicación a gran escala sino hasta 1877 cuando se contó con dínamos generadores de electricidad y redes de distribución. Treinta años antes de que la luz eléctrica fuera utilizada para la vida diaria el teatro ya había probado sus virtudes. Vemos así que el teatro fue una actividad precursora en el uso de la luz eléctrica en su búsqueda de nuevas herramientas expresivas.

sábado, 5 de diciembre de 2009

Hace 90 años nacía la Bauhaus


© Vilma Santillán (texto)- Imagen: Símbolo para la Bauhaus Press, Moholy-Nagy, 1923.

En 1919 pasaron muchas cosas en el mundo. Fue el año de la muerte de Auguste Renoir (recordado en una nota anterior) y también el año en que en Weimar, Alemania, se fundó la Bauhaus. Además de escuela de arquitectura, lo fue también de pintura, escultura y artes decorativas. Su objetivo fue acercar el arte al vivir cotidiano, proporcionando así un papel social al primero, a partir de una articulación entre producción artística y producción en serie. La educación en la Bauhaus se basó más en el hacer que en la teoría al introducir la formación de taller, constituyendo la base de su innovación docente. Su primer director, el arquitecto Walter Gropius, segundo esposo de Alma Mahler (viuda del director y compositor austríaco Gustav Mahler) se rodeó de profesores de la talla de Paul Klee, Wassily Kandinsky, Johannes Itten y Laszlo Moholy-Nagy.

La Bauhaus no fue ajena al convulsionado período político que se vivía entonces en Alemania. Muchas de sus acciones y muchos de sus profesores no fueron bien interpretados ni aceptados por la población de Weimar, por lo cual se suspendió el apoyo económico a la institución, y en 1925 mudó su sede a Dessau, una ciudad industrial cercana a Berlín, instalándose en un edificio diseñado por Gropius. Éste fue reemplazado en 1927 en su papel de director de la institución por Hannes Meyer quien, a su vez, fue sucedido en esta tarea por Ludwig Mies van der Rohe en 1930. Finalmente, con el ascenso del nazismo al poder en la ciudad de Dessau en 1932, el gobierno local disolvió la institución, debiendo la Bauhaus trasladarse a Berlín. En abril de 1933 cerró sus puertas definitivamente y muchos de sus profesores y alumnos, considerados comunistas u opositores a la política alemana de entonces, emigraron hacia EE.UU. y se establecieron en la ciudad de Chicago, heredera y exponente actual de los principios arquitectónicos enseñados en la Bauhaus décadas atrás.


[+ info en: Abbott Miller, J. y Lupton, Ellen (ed.): The Bauhaus and design theory, Thames and Hudson, Singapore, 1993. ISBN: 0-500-27714-1 y en Droste, M: Bauhaus 1919-1933, Taschen, Berlín, 1991. ISBN: 3-8228-0570-X.]

jueves, 3 de diciembre de 2009

Los Leds, una tecnología que ilumina el futuro


© Leonardo Espeche

Pasan los siglos y la luz no deja de sorprendernos con sus misterios, desde allí empiezo estas palabras, un misterio que se hace realidad con sus virtudes, que nos brota de la experiencia cuando nos dejamos llevar por su encanto. La luz con su pureza en colores vivos, que dan la entrada a una nueva tecnología o quizás no tanto, pero que abre un paradigma de nuevos desafíos en la luminotecnia.

Esa tecnología es el LED (Light-Emitting Diode). No quiero ahondar en detalles técnicos, sino plasmar mi impresión como profesional del área. Un tecnología que tiene su propio color, un mundo diferente en cada color, reemplazando al filtro, o gelatina, donde la fuente emite toda su energía en ese color (monocromático) o en diferentes matices de blancos, cálidos, neutros, y fríos (temperatura de color). Un tecnología diferente y única, un simple semiconductor, que por producto de una corriente y de una interacción de sus componentes químicos produce energía en el rango visible, luz. Esta luz todavía promete mucho a nivel tecnológico, tecnología que ella misma desafía con sus atributos, donde ya en diferentes áreas se viste de reina (carteles luminosos, semáforos, etc.).

Todavía está lejos de ser una luz de largo alcance y potencia, pero con un inteligente desarrollo y crecimiento tecnológico no cabe dudas de que puede llegar a serlo, y poder ocupar la cúspide de la luminotecnia. Con una vida útil prometedora pero un poco engañosa, porque no depende solo del LED mismo, sino de otros factores para su encendido (equipos auxiliares, fuentes electrónicas, con su vida útil respectiva).

Solo quiero recalcar que la luz sigue siendo la misma, y siempre debe haber la intención de disfrutarla, pero que esta nueva tecnología, nos facilita su esplendor con más comodidad, apreciándola por más tiempo por su vida útil, tratando en lo posible de proteger nuestro medio ambiente. La luz del conocimiento es la raíz para seguir construyendo un mundo mejor, protegiendo el medio ambiente, usando tecnologías eficientes y con virtudes que mejoren nuestra calidad de vida.

Me despido con una frase del escritor alemán Goethe: “¡más luz, más luz; el mundo necesita más luz!

lunes, 30 de noviembre de 2009

A 130 años de la invención de la lámpara incandescente

© Mauricio Rinaldi (texto)

En 1879 Thomas Alva Edison inventó la lámpara de filamento incandescente. Sin embargo, es conocida la polémica en torno a este invento. En efecto, ya en 1877 Swan y Man habían patentado en Inglaterra un alambre de platino que funcionaba como filamento, y ese mismo año Josef Wilson Swan presentó un informe técnico al respecto. De esta manera, Edison y Swan trabajaron paralelamente (el primero en Estados Unidos y el segundo en Inglaterra) sobre una misma idea: lograr un delgado hilo que pudiera llegar a la incandescencia al aplicársele una tensión eléctrica. Pero esto no es todo; una exhibición del Museo Käiser Guillermo da cuenta de que los alemanes se adjudicaron la invención de la lámpara de filamento muchos años antes de 1879.

Sin embargo, fue la lámpara de Edison la que estuvo encendida durante 40 horas funcionado con una tensión de 100v. Para lograr un filamento de gran mayor duración Edison buscó materiales provenientes de todo el mundo con los que realizó múltiples ensayos técnicos. Además, desarrolló y proveyó el servicio eléctrico completo para proveer la energía a las lámparas. Las primeras lámparas de filamento tenían rendimientos muy bajos, lo cual dependía del material del filamento. Así, el filamento de carbón producía 3 lm/w, mientras que el de tantalio permitía obtener 6,5 lm/w; por su parte, el filamento de osmio daba 7,5 lm/w y el de tungsteno 8 lm/w.

El debate sobre quién inventó realmente la lámpara incandescente sigue abierto para muchos historiadores. Pero una cosa es segura: en términos de Thomas Kuhn podemos decir que para fines del siglo XIX la ciencia había llegado a un punto en el cual percibía la necesidad de cambiar de paradigma. Y no obstante el surgimiento de posteriores fuentes de luz que compiten con ella haciendo alarde de sus ventajas, la lámpara incandescente sigue acompañando diversas tareas de nuestras vidas. Hay quienes ya dictaminaron la desaparición de esta lámpara, aún cuando hay aplicaciones donde sigue siendo irreemplazable. La historia dará cuenta del resultado.

sábado, 26 de septiembre de 2009

SUBJETIVIDAD DEL COLOR, ¿SENTIS LO MISMO?


Los colores son actos de la luz, actos y sufrimientos.
Si bien los colores y la luz guardan entre si relaciones exactísimas, tanto estos como aquellos pertenecen en todo a la naturaleza
"GOETHE"

lunes, 21 de septiembre de 2009

jueves, 20 de agosto de 2009

Blue Hand - Lucila Monfort


ROBOT DE LUZ

LA LUZ

Crear una revolucion de ideas e inquietudes que confluyan en el disfrute de la luz, lograr una interacción constante para descubrir las facetas semánticas y morfológicas de la luz!!!!

domingo, 28 de junio de 2009

El rojo no quiso saber nada y se piantó